Recuerdo esa noche perfectamente, como pocas de esas en las que llegaba tarde a mi preciado sitio, casi de madrugada. Había salido de una tertulia a las que solía asistir una vez cada dos semanas, allí tomé algunas cervezas que complementé con tres tragos de tequila. Todo estaba tranquilo, en un ambiente relajado, intelectual, interesante diríase, la compañía era buena, los hablantes excelentes y el licor ya iniciaba su efecto. Fumé algunos cigarrilos y luego salimos como a eso de las 10 u 11 de la noche, no sin antes cortejar frente al dueño de la librería a su propia esposa, casi 20 años mayor que yo, pero que por su escote parecía que tuviera un par de tetas de adolescente de 18.
Los demás se iban a sus respectivas casas pues al otro día había que trabajar, cosa que para mi no era preocupación pues ya llevaba algo así como 4 meses desempleado. Pero cuando vieron mis intenciones estúpidas de seguir caminando por las calles oscuras de la macarena, me empujaron a la fuerza dentro de un taxi, junto a ellos. Allí nos vaciamos los úlitmos tragos de cerveza antes de que yo les dijera que me dejaran a unas cuantas cuadras de mi casa. "No pasa nada, estoy cerca". Me creyeron. Apenas se alejaron le saqué la mano a un taxi y sin pensarlo le dije, "A la 49 con 13 por favor". Se me hizo que el chofer me guiñó el ojo por el retrovisor y asi lo confirmé luego pues cuando le dije que solo tenia nueve mil pesos apagó el taxímetro y me dijo, no hay problema, con una sonrisita socarrona.
Llegamos en diez minutos, diez minutos cortos, teniendo en cuenta que iba demasiado excitado y alegre de poder volver a mis antiguos aposentos. Pagué, me bajé e inmediátamente me abordaron dos meseros. Estaban impecables, con sus trajes negros, de corte clásico, corbata oscura sobre la camisa blanca y zapatos negros bien lustrados. "Me pueden llamar a Aldemar por favor". Se resistían a mi pedido, me decían que ellos eran Aldemar, que me tenían una mesa muy comoda y privada y unas niñas envidiables. Todo era la propina. Aldemar llegó, me sonrió ampliamente, como dos viejos amigos, y con sus dos brazos despejó el camino de los imprudentes meseros tras lo cual me abrazó y me invitó a seguir a la zona exclusiva, una zona que yo ya conocía muy bien, pues él casi desde la segunda vez que fui, me ofreció de manera sencilla.
-A quién buscas en especial. ¿Samanta?
Samanta, una chica alta, de grandes senos y unas caderas inmensas, pelo liso negro hasta la cintura, rostro hermoso, de muñeca, de labios estridentes, ojos negros glotones, incitadores, fue la primera mujer que conocí allí. Esa noche también conocí a Aldemar y aunque no me invitó a la zona exlusiva si me llevó al segundo piso que estaba semivacío, y que gracias a mi generosa propina, complementó presentándome sendas mujeres, primero rubias y luego pelinegras, entre quienes estaba Samanta.
-No, hoy no. No se, llévame allí y ahí miramos -. Sonrió, ampliamente como siempre y seguimos en rumbo hacia el sótano, donde estaba la zona exclusiva, La Fonda.
Wednesday, January 13, 2010
En el océano de las desesperanzas
A veces las cartas parecen ser lanzadas como botellas al océano, con mensajes que el agua que se filtra borra, haciendo que su redacción tan sufrida y llena de esperanzas se convierta en una nada, en un papel manchado, y en ese orden, una acción que pierde todo su buen sentido.
Maldita Literatura
Literatura maldita, como una droga, como un vicio, me has aislado, ya no soy nadie, soy tan transparente como los que meten coca, gancha y heroina, estoy solo en esta sórdida vida, enganchado a mundos que no existem, enamorado de mujeres que son solo letras y palabras en ciudades invisibles, un estorbo en esta sociedad práctica.
Y como un vicio es imposible dejarte, como te odio pero te necesito, como transformaste un chico promisorio en un ser problemático, errabundo, sin sueños realizables, sin futuro, quejumbroso y pesimista.
Así como aquel que quería convertirse en alcohol yo querría convertirme en palabras, en uno de ellos que viera a Alejandra mirando desde su balcón o quizá ese otro que se confundiera entre las ramas del bosque. Pero no es así, tengo que vivir arrastrado en las calles del cartucho de los libros, arropado no por papel periódico sino por nombres de autores muertos y épocas lejanas e inalcanzables.
Y como un vicio es imposible dejarte, como te odio pero te necesito, como transformaste un chico promisorio en un ser problemático, errabundo, sin sueños realizables, sin futuro, quejumbroso y pesimista.
Así como aquel que quería convertirse en alcohol yo querría convertirme en palabras, en uno de ellos que viera a Alejandra mirando desde su balcón o quizá ese otro que se confundiera entre las ramas del bosque. Pero no es así, tengo que vivir arrastrado en las calles del cartucho de los libros, arropado no por papel periódico sino por nombres de autores muertos y épocas lejanas e inalcanzables.
Monday, December 28, 2009
Sunday, December 27, 2009
Envidia
Demonios, el miserable de Antonio ya tiene auto, ultímo modelo, y apartamento nuevo. Además un buen sueldo y un trabajo que le sirve para viajar a menudo. ¿Y Carlos? peor, con su maestría y sus proyectos investigativos que publican cada nada en revistas y suplementos. Hernando que vive en otro país y estudia es una de las mejores univesidades de Paris, Gerardo que tiene una esposa divina y una casita de recreo a las afueras de la ciudad, Jaime que siendo abogado ya publicó libro con Alfaguara, José Roberto que tiene una cantidad de amigos impresionantes y una especialización en Gerencia de Proyectos, Miguel que anda ahora promocionando su gira de conciertos de piano junto a la sinfónica, Pedro que heredó la empresa de su papá y ahora se codea con los peces gordos de la petroleras y, ¿cómo era que se llamaba ese cara de tonto retardado?, ah claro, Felipe Pinzón, procurador delegado del Valle y próximo candidato de la gobernación.
Yo me había salvado, mi trabajo de periodista no lo envidiaba nadie, menos Marcos, así que no hacía parte de la lista de odio que él había formado en su cabeza y que, por sus palabras tan cargadas de malignidad, no era sino el comienzo de un proyecto abominable.
Yo me había salvado, mi trabajo de periodista no lo envidiaba nadie, menos Marcos, así que no hacía parte de la lista de odio que él había formado en su cabeza y que, por sus palabras tan cargadas de malignidad, no era sino el comienzo de un proyecto abominable.
Saturday, December 19, 2009
La ciénaga
Los rayos de luz poco a poco fueron apareciendo sobre las montañas que la noche anterior solo imaginaba que estaban allí, pero que por la oscuridad reinante era imposible ver. Era una luz tenue, y solo aquello, claridad, pues no irradiaba nada de calor y parecía lo contrario, que por donde sus haces pasaban el frío se sentía más fuerte que en la sombra, como si en una noche todo hubiera cambiado de sitio y sentido.
Me levanté poco a poco del suelo, intentando recordar algo de la noche anterior, del día anterior, que pareciese hubiese sido toda una eternidad, pero un velo rojizo cubría cada visión que medio lograba remerorar, similar a un sueño, que cuando lo recordadmos está enredado en un entramado gris, casi negro. El cielo tenía un tono extraño, de ningún color definido, el sol no se asomaba por ningún lado,pero extrañamente tampoco se veía nube alguna, era algo así como el color de los terruños que se veían en los desiertos del sur, donde la aridez es tan seca que no necesita de un sol, ella por si sola expele un calor abrazador, como tierra del mismísimo infierno.
Subí entonces a una especie de colina que se veia a unos 200 metros hacia el oriente, desde esa distancia el verdor se observaba como un oasis en medio de esta tierra pantanosa, espesa y sucia. Pero cada paso era una agonia, el agua corrompida pesaba enormemente y algas asquerosas de color gris y violeta, con brazos largos y lleno de pequeñas espinitas se pegaba a las piernas, como si de ellas surgieran manos que quisieran evitar su paso. Y la distancia era enorme, metros y metros de aguas estancadas, que expulsaban gases transparentes, malolientes y grasosos, extrañamente grasosos.
Escuchando Comfortably Numb by Pink Floyd
Me levanté poco a poco del suelo, intentando recordar algo de la noche anterior, del día anterior, que pareciese hubiese sido toda una eternidad, pero un velo rojizo cubría cada visión que medio lograba remerorar, similar a un sueño, que cuando lo recordadmos está enredado en un entramado gris, casi negro. El cielo tenía un tono extraño, de ningún color definido, el sol no se asomaba por ningún lado,pero extrañamente tampoco se veía nube alguna, era algo así como el color de los terruños que se veían en los desiertos del sur, donde la aridez es tan seca que no necesita de un sol, ella por si sola expele un calor abrazador, como tierra del mismísimo infierno.
Subí entonces a una especie de colina que se veia a unos 200 metros hacia el oriente, desde esa distancia el verdor se observaba como un oasis en medio de esta tierra pantanosa, espesa y sucia. Pero cada paso era una agonia, el agua corrompida pesaba enormemente y algas asquerosas de color gris y violeta, con brazos largos y lleno de pequeñas espinitas se pegaba a las piernas, como si de ellas surgieran manos que quisieran evitar su paso. Y la distancia era enorme, metros y metros de aguas estancadas, que expulsaban gases transparentes, malolientes y grasosos, extrañamente grasosos.
Escuchando Comfortably Numb by Pink Floyd
Friday, December 18, 2009
El comienzo
Ningún cuerpo con vida, todo desterrado, todo pulverizado. Rasgué lo poco que quedaba de mi camisa y me vendé el antebrazo izquierdo, sangraba vorazmente, mientras sentía caliente esa parte de mi cuerpo el resto se iba enfriando poco a poco, mis piernas endebles pareciese que fueran a partirse con cada paso que intentaba dar y la noche caía tan negra que era imposible atinar cualquier movimiento. Ni mi peor pesadilla, ni la peor historia que me contaba mi abuelo se acercaban a la sensación tan terrible que abrumaba mis pensamientos en esos crueles momentos. Lo único que alcanzaba a ver o tal vez lo que estaba alucinando, eran siluetas de viejos robles, allá en lo alto, desde donde habíamos venido, cuando la luz aún era algo común.
Anotaciones sobre Maupassant I
Algunas apuntes del prólogo de Juan - Francisco Torres en la edición de Bola de Sebo Y Bel Ami de editorial Credsa
"Pero el nuevo Don Juan, en realidad, en el fondo de su alma, siente así: < < La única mujer que quiero verdaderamente... es la Desconocida que obsesiona mi imaginación, la que estará colmada de todas las perfecciones, la que, hasta hoy, aún no he encontrado. Será profundamente sensual, sin llegar a perder el dominio de sí misma: una coqueta con un alma > >. En el curso de su corta vida Maupassant no encontrará nunca a esta Princesa Lejana..."
"En enero de 1881, Maupassant escribe a su madre: < < Siento más frío de la soledad de la vida que de la soledad de la casa...> > Para huir de este sentimiento Maupassant se sumerge en una vida de farsa que disimula algo más grave. A veces se adivinan locuras de grandeza, manías persecutorias, crueldad sádica, es decir, todas las tendencias que van a condicirle a su Desconocida. En el brillante mujeriego nadie se imaginaba un hombre perseguido por la tristeza y las sombras..."
"Pero el nuevo Don Juan, en realidad, en el fondo de su alma, siente así: < < La única mujer que quiero verdaderamente... es la Desconocida que obsesiona mi imaginación, la que estará colmada de todas las perfecciones, la que, hasta hoy, aún no he encontrado. Será profundamente sensual, sin llegar a perder el dominio de sí misma: una coqueta con un alma > >. En el curso de su corta vida Maupassant no encontrará nunca a esta Princesa Lejana..."
"En enero de 1881, Maupassant escribe a su madre: < < Siento más frío de la soledad de la vida que de la soledad de la casa...> > Para huir de este sentimiento Maupassant se sumerge en una vida de farsa que disimula algo más grave. A veces se adivinan locuras de grandeza, manías persecutorias, crueldad sádica, es decir, todas las tendencias que van a condicirle a su Desconocida. En el brillante mujeriego nadie se imaginaba un hombre perseguido por la tristeza y las sombras..."
Wednesday, November 25, 2009
Draco...again
Sin palabras...solo una extraña sensación de pasado, presente y futuro mezclado en una sola sustancia viscosa.
Friday, November 20, 2009
El viento a favor
Ojalá se cumpliera esto que dice Bunbury en esta canción, pues realmente estoy encallado, sin una pizca de voluntad, sin viento, sin un soplido cerca a mi oido, sin nada, como si cada órgano de mi cuerpo se hubiera quedado quieto, congelado. Y llevo varios años así, con proyectos repentinos, con euforias que no se concretan pues apenas iniciando ya estoy exhausto, sin ganas, con la mente desenfocada, con las baterías desgastadas, desconcentrado...que cosas tan mala, pues muchas de mis energías y de mi pequeña voluntad se han ido a desbarrancaderos profundos, de los que ya no vale la pena rescatarlos...
Saturday, November 14, 2009
Intento 3 ( I )
Vivo solo, a solo me refiero sin compañía humana, pues dos gatos comparten mi vivienda. Una pareja de gatos exactamente, Excalibur y Maria Antonieta. Sus edades son similares a las mías, en años humanos alrededor de 35. Vivo con ellos en una casa pequeña de una sola planta, esquinera, blanca en su fachada, un pequeño jardín que aún no muere y cortinas corredizas que realmente nunca se mueven de su sitio. No soy deforme, ni tampoco un monstruo, por lo menos a lo que se refiere físicamente siempre fui admirado por las mujeres, aproveché todos estos dotes con muchas de ellas, algunas las dejé embarazadas, otras no, algunas me querían, otras me amaban, casi ninguna me odiaba aunque lo dijeran a menudo.
***
- ¿Esteban Rodíguez me pregunta usted? -. Hace mucho no lo veo, tal vez unos cinco años, la última vez que lo visité en su casa blanca. Esa vez estaba alegre, pero no se confunda, no era una alegría como la suya o la mía, era una alegría diferente, similar a la neutralidad de todos, aunque no del todo así. Era extraña, ahora no se me ocurre una idea concreta para describírselo. Como le decía, estaba alegre, me ofreció galletas con café y charlamos un poco acerca de nuestros años universitarios, de las mujeres que se había llevado a la cama - que por cierto, fueron muchas -, de lo que estaba haciendo ahora, de sus ideas sobre ese tema que nunca he comprendido, de lo que yo estaba haciendo, que realmente no le llamaba mucho la atención y de otra cantidad de cosas que ahora no recuerdo muy bien. Pensé que seguiría viéndolo sguido, le dejé mi número de teléfono y prometió llamarme tan pronto tuviera un poco de tiempo. Después de 5 años no lo ha hecho.
- Yo lo ví hace menos tiempo que Gabriel, en su cumpleaños, él nunca lo recordaba, pero yo si que si, no lo olvidaba y ese año venía haciendo los preparativos desde hacía varios días. Caía un jueves, lo recuerdo bien, le marqué a su número temprano en la mañana y cuando ya pensé que no iba a contestar levantó el auricular sin gesticular ninguna palabra. "¿Esteban?", "Si, quién habla?", "Sofía, me recuerdas", se quedó de nuevo en silencio. "¿No me recuerdas osito?", "Claro que sí, no he olvidado nada, al contrario". Volvió el silencio, Esteban tenía una voz fría, había perdido ese calor tan natural que lo caracterizaba, con la que a veces me arrullaba mientras yo me dormía en sus brazos luego de hacer el amor. No sabía que decirle, ese tono tan gélido me dejó muda, entre triste y decepcionada. "Amor, sabes que nunca he olvidado tu cumpleaños y quiero pasar este día contigo, para celebrarlo, te compré una torta y una sorpresita que se que te gustará", "Yo tampoco he olvidado que nunca lo olvidabas", "Crees que pueda pasar antes del almuerzo, podemos pedir algo a domicilio o si prefieres yo llevo algo, ¿que te parece? rico, ¿cierto?". Extrañaba al Esteban de antes, aquel hombre alegre, dinámico, coqueto, simpático, el que formaba el ambiente de cualquier rumba, el que con una señal de sus bellos ojos marcaba a cualquier nena. "Puedes venir, solo tú", me dijo eso último y colgó.
***
- ¿Esteban Rodíguez me pregunta usted? -. Hace mucho no lo veo, tal vez unos cinco años, la última vez que lo visité en su casa blanca. Esa vez estaba alegre, pero no se confunda, no era una alegría como la suya o la mía, era una alegría diferente, similar a la neutralidad de todos, aunque no del todo así. Era extraña, ahora no se me ocurre una idea concreta para describírselo. Como le decía, estaba alegre, me ofreció galletas con café y charlamos un poco acerca de nuestros años universitarios, de las mujeres que se había llevado a la cama - que por cierto, fueron muchas -, de lo que estaba haciendo ahora, de sus ideas sobre ese tema que nunca he comprendido, de lo que yo estaba haciendo, que realmente no le llamaba mucho la atención y de otra cantidad de cosas que ahora no recuerdo muy bien. Pensé que seguiría viéndolo sguido, le dejé mi número de teléfono y prometió llamarme tan pronto tuviera un poco de tiempo. Después de 5 años no lo ha hecho.
- Yo lo ví hace menos tiempo que Gabriel, en su cumpleaños, él nunca lo recordaba, pero yo si que si, no lo olvidaba y ese año venía haciendo los preparativos desde hacía varios días. Caía un jueves, lo recuerdo bien, le marqué a su número temprano en la mañana y cuando ya pensé que no iba a contestar levantó el auricular sin gesticular ninguna palabra. "¿Esteban?", "Si, quién habla?", "Sofía, me recuerdas", se quedó de nuevo en silencio. "¿No me recuerdas osito?", "Claro que sí, no he olvidado nada, al contrario". Volvió el silencio, Esteban tenía una voz fría, había perdido ese calor tan natural que lo caracterizaba, con la que a veces me arrullaba mientras yo me dormía en sus brazos luego de hacer el amor. No sabía que decirle, ese tono tan gélido me dejó muda, entre triste y decepcionada. "Amor, sabes que nunca he olvidado tu cumpleaños y quiero pasar este día contigo, para celebrarlo, te compré una torta y una sorpresita que se que te gustará", "Yo tampoco he olvidado que nunca lo olvidabas", "Crees que pueda pasar antes del almuerzo, podemos pedir algo a domicilio o si prefieres yo llevo algo, ¿que te parece? rico, ¿cierto?". Extrañaba al Esteban de antes, aquel hombre alegre, dinámico, coqueto, simpático, el que formaba el ambiente de cualquier rumba, el que con una señal de sus bellos ojos marcaba a cualquier nena. "Puedes venir, solo tú", me dijo eso último y colgó.
Friday, November 13, 2009
Intento 2 ( I )
Debo admitir que la primera vez que lo vi me pareció atractivo. Tenía el pelo corto, ondulado, no cabía duda, sus patillas eran largas, su piel blancuzca y sus ojos alargados, alegres. Su boca era grande, perfecta para su rostro que aunque ya tenía algunas arrugas, no dejaba de ser terso, liso. No llevaba un pelo más allá del de arriba, se veía fresco, como si estuviera recién bañado, su loción era discreta, deliciosa, nada extravagante ni tampoco común. De los catorce hombres que han besado mi sexo, ninguno olía como él, como él esa noche. Pidió un martini, su amigo una cerveza rubia, se sentaron en la barra al frente mío. El amigo era greñudo, con ojeras pronunciadas y no olía a nada, era simple, aunque tenia algunos rasgos que recordaban algo, como vestigios de una belleza anterior, como ruinas de palacios. Gracioso en todo caso, no eran muy acordes, ni sus ropas, ni su rostro, ni su presencia.
A las tres horas se largaron, se veían alegres y no a causa del licor, solo habían tomado un par de tragos cada uno, y antes de llegar no se veían borrachos, ni nada por el estilo. Me dejaron una buena propina, creo que la mejor que había recibido hasta ese día, desde hace más de tres años que trabajo en ese bar. Ya empezaba a extrañarlo tan pronto traspasó la puerta, ya la noche se tornaba aburrida, ya empezaba a vislumbrar el tedio de la llegada a mi casa, del día siguente y de los siguientes días. Y así pasó, no lo volví a ver, esperándolo cada noche arreglada de la mejor manera, con ropa nueva, con maquillaje diferente, insinuante, perfumada de manera tan diferente a como había sido ese día que todos en el bar me miraban raro, con morbo, y otras veces con burla, y otras con curiosidad.
Pero luego todo se acabó, luego cuando pasaron tres meses, me aburrí, me deprimí tremendamente, me enfermé, el poco sentido de mi vida se había agotado esa noche, mis pequeñas esperanzas se habían diluido en sus martinis, mi perfume se había confundido en su loción y nunca más volvieron, como una tonta telenovela, eso pasó esa noche, yo que tanto desprecié esa cursilería, que me casé por casarme,que tenía sexo por placer, con quien fuera y quien pareciera me fuera casi a reventar. Ni un poema había pasado en los últimos años, todo este tiempo había sido como un insulso resumen, con argumentos copiados y fusilados, con frases mal dichas, con abúlicas conquistas. Todo muy práctico, al estilo de los ejecutivos que rondaban la barra que atendía todos los días que abría el bar.
Estaba realmente destrozada, me la pasaba escuchando esa canción que dice "Sol de mi vida, fui un fracasao, y en mi caída, busqué dejarte a un lado, porque te quise tanto, que en mi...", nunca entendía la siguiente parte de la canción por más que parara bolas. Pero no importaba, seguía tarareando y fumando alguno de sus belmont, con total avidez, como su fuera el último del mundo.
escuchando Confesión por Bunbury y Calamaro
A las tres horas se largaron, se veían alegres y no a causa del licor, solo habían tomado un par de tragos cada uno, y antes de llegar no se veían borrachos, ni nada por el estilo. Me dejaron una buena propina, creo que la mejor que había recibido hasta ese día, desde hace más de tres años que trabajo en ese bar. Ya empezaba a extrañarlo tan pronto traspasó la puerta, ya la noche se tornaba aburrida, ya empezaba a vislumbrar el tedio de la llegada a mi casa, del día siguente y de los siguientes días. Y así pasó, no lo volví a ver, esperándolo cada noche arreglada de la mejor manera, con ropa nueva, con maquillaje diferente, insinuante, perfumada de manera tan diferente a como había sido ese día que todos en el bar me miraban raro, con morbo, y otras veces con burla, y otras con curiosidad.
Pero luego todo se acabó, luego cuando pasaron tres meses, me aburrí, me deprimí tremendamente, me enfermé, el poco sentido de mi vida se había agotado esa noche, mis pequeñas esperanzas se habían diluido en sus martinis, mi perfume se había confundido en su loción y nunca más volvieron, como una tonta telenovela, eso pasó esa noche, yo que tanto desprecié esa cursilería, que me casé por casarme,que tenía sexo por placer, con quien fuera y quien pareciera me fuera casi a reventar. Ni un poema había pasado en los últimos años, todo este tiempo había sido como un insulso resumen, con argumentos copiados y fusilados, con frases mal dichas, con abúlicas conquistas. Todo muy práctico, al estilo de los ejecutivos que rondaban la barra que atendía todos los días que abría el bar.
Estaba realmente destrozada, me la pasaba escuchando esa canción que dice "Sol de mi vida, fui un fracasao, y en mi caída, busqué dejarte a un lado, porque te quise tanto, que en mi...", nunca entendía la siguiente parte de la canción por más que parara bolas. Pero no importaba, seguía tarareando y fumando alguno de sus belmont, con total avidez, como su fuera el último del mundo.
escuchando Confesión por Bunbury y Calamaro
Tuesday, November 03, 2009
¿Llamado al activismo?
Dos buenas reflexiones; sencillas, concretas y directas.
nota: cabe anotar que son canciones que ya tienen muchos años de estar presentes...
nota: cabe anotar que son canciones que ya tienen muchos años de estar presentes...
Saturday, October 31, 2009
Consecuencias de mi sarcasmo
Después de que G. saliera así de mi casa esa extraña noche, empecé a divagar algunas ideas acerca de tres cuentos que me rondaban la cabeza desde hacía varios meses. Solo espero poder iniciarlos pronto...
Monday, October 26, 2009
Después del placer
-Si supieras lo que me dijo Alejandro...te lo imaginas?
-No, la verdad no, no me lo quiero imaginar, por qué mejor no me lo dices?
-Intenta, te resultará un poco interesante tratar de adivinarlo.
Me fastidiaba esa mirada, sabía exactamente lo que ese pusilánime le había dicho, alguna sandez, una necedad, un simple despropósito.
-Te dijo que ya tenía el cuento que venía preparando desde hace rato?
Me miró seriamente, cambió totalmente su semblante contrastado con mi cara de burla, mi rostro de desprecio por ese animal. Se levantó de la cama, se puso el sostén, la falda, la blusa, las medias, una a una, uno a uno los zapatos, se arregló el pelo y de vuelta otra vez hacia mi me lanzó una mirada de fuego, tomó el manojo de llaves y me lo tiró directamente en la cara.
-Eres un engreido de puta mierda que solo habla pura basura. A ver si tú si has hecho algo interesante. ¡muestrámelo! ¡a ver!
Se pintó los labios y salió de un portazo.
En silencio
-No, la verdad no, no me lo quiero imaginar, por qué mejor no me lo dices?
-Intenta, te resultará un poco interesante tratar de adivinarlo.
Me fastidiaba esa mirada, sabía exactamente lo que ese pusilánime le había dicho, alguna sandez, una necedad, un simple despropósito.
-Te dijo que ya tenía el cuento que venía preparando desde hace rato?
Me miró seriamente, cambió totalmente su semblante contrastado con mi cara de burla, mi rostro de desprecio por ese animal. Se levantó de la cama, se puso el sostén, la falda, la blusa, las medias, una a una, uno a uno los zapatos, se arregló el pelo y de vuelta otra vez hacia mi me lanzó una mirada de fuego, tomó el manojo de llaves y me lo tiró directamente en la cara.
-Eres un engreido de puta mierda que solo habla pura basura. A ver si tú si has hecho algo interesante. ¡muestrámelo! ¡a ver!
Se pintó los labios y salió de un portazo.
En silencio
Tuesday, October 20, 2009
Inicios con marcela
Mi vida enterrada en este cuarto empezó un 25 de Diciembre cuando por una casualidad prominente crucé algunas palabras con Marcela Murillo. El día anterior, en vísperas de la mayor fiesta del año, entre sollozos y gemidos, le imploré a mi madre que me dejara solo esa noche. Como era de esperarse ella no escuchó, ni entendió mi tormento y con súplicas me hizo desistir de mi vana locura llevándome a donde no quería ir. Y la cuestión no era que me desagradara ver a mis abuelos y al resto de la familia. Simplemente mi terrible estado lo imposibilitaba de corazón lo que causaría tal vez una afrenta o una decepción para con los que apreciaba, y aquello me causaba miedo.
Marcela era una de esas personas tan mimetizadas con el medio que al comienzo de nuestros encuentros yo no le hayaba mayor gracia salvo por sus imprevistos arranques metafísicos. En realidad no le paraba muchas bolas a esos ataques repentinos creyendo que se debía solo a una especie de recurso para agradarme. Fue una desproporción calcular eso pues cuando ciertamente la conocí fue tan vasto su ser que empecé a sentirme miserable al lado de todo lo que ella hacía y deshacía.
A los pocos días de conocerla realmente, los escritos en hojas pequeñas y ruines aparecieron en todos los lugares de mi pieza de 3 X 4 metros, amontonándose en pilas que olvidaba ordenar y leer. Mi madre, que entraba a veces,solo criticaba esa montonera y en varias ocasiones estuvo a punto de botarlos mientras yo iba al baño o salía a reencarnar mi soledad por las calles de la candelaria, pero cuando yo llegaba sorpresivamente, me miraba de manera pausada y con un ademán de desprecio me indicaba el basurero y sus ganas de limpiarlo.
De esa manera y ante tal amenaza, decidí huir hacia el campo. El cuarto de 4x4 revivía en cada espacio, metamorfeándose a gusto de mis disgustos y a la vez añadiendo más cachivaches que seguían amontonándose en el suelo, en la cama, en las paredes, en el techo, en la puerta, encima y debajo de mis pies.
escuchando Leo Marini - en la palma de la mano
Marcela era una de esas personas tan mimetizadas con el medio que al comienzo de nuestros encuentros yo no le hayaba mayor gracia salvo por sus imprevistos arranques metafísicos. En realidad no le paraba muchas bolas a esos ataques repentinos creyendo que se debía solo a una especie de recurso para agradarme. Fue una desproporción calcular eso pues cuando ciertamente la conocí fue tan vasto su ser que empecé a sentirme miserable al lado de todo lo que ella hacía y deshacía.
A los pocos días de conocerla realmente, los escritos en hojas pequeñas y ruines aparecieron en todos los lugares de mi pieza de 3 X 4 metros, amontonándose en pilas que olvidaba ordenar y leer. Mi madre, que entraba a veces,solo criticaba esa montonera y en varias ocasiones estuvo a punto de botarlos mientras yo iba al baño o salía a reencarnar mi soledad por las calles de la candelaria, pero cuando yo llegaba sorpresivamente, me miraba de manera pausada y con un ademán de desprecio me indicaba el basurero y sus ganas de limpiarlo.
De esa manera y ante tal amenaza, decidí huir hacia el campo. El cuarto de 4x4 revivía en cada espacio, metamorfeándose a gusto de mis disgustos y a la vez añadiendo más cachivaches que seguían amontonándose en el suelo, en la cama, en las paredes, en el techo, en la puerta, encima y debajo de mis pies.
escuchando Leo Marini - en la palma de la mano
Thursday, October 15, 2009
Einsamkeit
No dudo nada acerca de esta canción, es una claro sintoma de bipolaridad, de la montañana rusa de mi ser, de mis oscuros pasajes contrastando contra mi tenues pero claras esperanzas. Si os grito y os humillo, o si tal vez os ignoro es porque no os veo, el carrito del tren se encuentra abajo, en la penumbra, entre tierra y granito.
Wednesday, October 14, 2009
Top Anton Chejov (v. 1)
Iniciando mis lectura de Chevoj, y con el ánimo de darle una continuidad a las perspectivas y gustos que tengo sobre cada uno de sus escritos, inicio esta especie de top, que obviamente irá variando a medida que pase el tiempo.
10.Cirugía (cuento)
9. El Camaleón (cuento)
8. Zinochka (cuento)
7. La Boticaria (cuento)
6. Un Asesinato (cuento)
5. Una Corista (cuento)
4. Vecinos (cuento)
3. Ladrones (cuento)
2. Kashtanka (cuento)
1. La sala número 6 (cuento)
Más adelante espero dar algunas de mis razones para esta elecciones.
nota: será tal vez extraño que "El Camaleón" lo ubique en la cola de la lista, teniendo en cuenta que es uno los de cuentos que más renombre tienen entre la antología de Chejov. Tendré que leer opiniones y contrastarlas contra las mías para ver en donde radica la diferencia.
10.Cirugía (cuento)
9. El Camaleón (cuento)
8. Zinochka (cuento)
7. La Boticaria (cuento)
6. Un Asesinato (cuento)
5. Una Corista (cuento)
4. Vecinos (cuento)
3. Ladrones (cuento)
2. Kashtanka (cuento)
1. La sala número 6 (cuento)
Más adelante espero dar algunas de mis razones para esta elecciones.
nota: será tal vez extraño que "El Camaleón" lo ubique en la cola de la lista, teniendo en cuenta que es uno los de cuentos que más renombre tienen entre la antología de Chejov. Tendré que leer opiniones y contrastarlas contra las mías para ver en donde radica la diferencia.
Friday, October 09, 2009
Una sola imagen
Anoche soñé con mi suicidio. Claramente veía como intentaba diferentes
modos de muerte, mientras tus ojos se posaban en los míos desde lo
alto de un trono. Tal vez pudiera ser una muerte más, pero no lo fue porque
no lo hice. No entendí señales, ni métodos, no hice caso a pensamientos
y todo intento era olvidado no más me fijaba en tus ojos melancólicos,
preocupados. Anoche soné contigo, anoche, al igual que anteanoche y parecido a otras imágenes oníricas te vi plantada junto a mi, arriba, mirando a un duende oculto. No hacía nada y solo esa quietud era interrumpida por las metralletas que disparaban por todos lados y rompían tu sonrisa, arrastrándonos por calles llenas de pedazos de edificios y otros desperdicios. Anoche no me arrojé por el desfiladero, no caminé a trancas, no hubo colegio, ni amigos de antaño, solo estuvo tu imagen y tu voz, entrecortada por las imágenes de sonrisas de tu boca. Y si hubo otra cosa, quedó registrada como cuadritos grises, sin proyección, ni recuerdo. Anoche me acosté triste y desperté aún más triste, con mi garganta así como está ahora; seca y nudosa. Anoche no te olvidé, te recordé hasta pulir perfectamente el vidrio púrpura de nuestro reino fantasioso y los sobrescribía una y otra vez como tejiendo una tela inexistente, una pradera fina, un vestido para ti, haciendo trocitos de delicadeza, enchapándolos con hojas amarillas, secas. Anoche fue y anoche será, anoche caminando encontré la verdad.
modos de muerte, mientras tus ojos se posaban en los míos desde lo
alto de un trono. Tal vez pudiera ser una muerte más, pero no lo fue porque
no lo hice. No entendí señales, ni métodos, no hice caso a pensamientos
y todo intento era olvidado no más me fijaba en tus ojos melancólicos,
preocupados. Anoche soné contigo, anoche, al igual que anteanoche y parecido a otras imágenes oníricas te vi plantada junto a mi, arriba, mirando a un duende oculto. No hacía nada y solo esa quietud era interrumpida por las metralletas que disparaban por todos lados y rompían tu sonrisa, arrastrándonos por calles llenas de pedazos de edificios y otros desperdicios. Anoche no me arrojé por el desfiladero, no caminé a trancas, no hubo colegio, ni amigos de antaño, solo estuvo tu imagen y tu voz, entrecortada por las imágenes de sonrisas de tu boca. Y si hubo otra cosa, quedó registrada como cuadritos grises, sin proyección, ni recuerdo. Anoche me acosté triste y desperté aún más triste, con mi garganta así como está ahora; seca y nudosa. Anoche no te olvidé, te recordé hasta pulir perfectamente el vidrio púrpura de nuestro reino fantasioso y los sobrescribía una y otra vez como tejiendo una tela inexistente, una pradera fina, un vestido para ti, haciendo trocitos de delicadeza, enchapándolos con hojas amarillas, secas. Anoche fue y anoche será, anoche caminando encontré la verdad.
Tuesday, October 06, 2009
Caminos
En la calle, bajo su influencia, bajo su tormenta
con ninguna esperanza, con remordimiento,
viendo los ojos tristes, las bocas tiesas
los espíritus congelados
Y este caballo que pasa, con cansancio
rogando un trozo de verdor
que sus costillas dejan notar su ausencia
que su sudor que corre por su boca gruesa
y sus débiles patas desearían gustar.
Y la noche igual, y las luces similares
y el tiempo incansable, y sus trabajos
y el mío, y el hambre, y la miseria
y la abundancia, y la opulencia
Todo bajo el mismo sol,
todo bajo la misma lluvia
su sudor que no deja sino acaso diez centavos
y el suyo, que representa miles de esos
y el desperdicio y la muerte
Sin medida, sin razón, egoísta
Ciego, tuerto, sin corazón, con mera lástima
Dejando las sobras para aquellos
que pasan con sangre las migajas
Solo nos resta pensar en las burbujas que se crean
mientras la muerte ronda con su hambre feroz
por entre miles de cuerpos,
mientras todo esto la conexión virtual sigue
con sus fotos
sus facetas irrisorias
su desafortunado ego
miles de billetes allí,
miles de almas que lamentan,
que imploran, que lloran, que balbucean
por entre desperdicios, que alguna vez
por lo menos, más que un trozo de basura
les botemos una sonrisa y algo más
que las sobras de nuestro misero ego
con ninguna esperanza, con remordimiento,
viendo los ojos tristes, las bocas tiesas
los espíritus congelados
Y este caballo que pasa, con cansancio
rogando un trozo de verdor
que sus costillas dejan notar su ausencia
que su sudor que corre por su boca gruesa
y sus débiles patas desearían gustar.
Y la noche igual, y las luces similares
y el tiempo incansable, y sus trabajos
y el mío, y el hambre, y la miseria
y la abundancia, y la opulencia
Todo bajo el mismo sol,
todo bajo la misma lluvia
su sudor que no deja sino acaso diez centavos
y el suyo, que representa miles de esos
y el desperdicio y la muerte
Sin medida, sin razón, egoísta
Ciego, tuerto, sin corazón, con mera lástima
Dejando las sobras para aquellos
que pasan con sangre las migajas
Solo nos resta pensar en las burbujas que se crean
mientras la muerte ronda con su hambre feroz
por entre miles de cuerpos,
mientras todo esto la conexión virtual sigue
con sus fotos
sus facetas irrisorias
su desafortunado ego
miles de billetes allí,
miles de almas que lamentan,
que imploran, que lloran, que balbucean
por entre desperdicios, que alguna vez
por lo menos, más que un trozo de basura
les botemos una sonrisa y algo más
que las sobras de nuestro misero ego
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