Se acaba el día y ya las gallinas y los copetones deben estar anidados
los atardeceres de esta ciudad, que a veces son como los de la playa, no me recuerdan en nada los del piñal
en donde el canto de los sapos y de las cigarras me avisan que la noche es nueva
aquí solo es un atardecer más
una hora jornada de hora pico más
un trayecto más
un trancón más
allá también debe ser una cigarra más que canta a la par que una mariposa termina su vida
vida de un día
volando por entre los mangos y los limones
el sol la ha arroyado durante su día
durante su vida
y sus alas, que solo duran ese día, descansan cuando la noche nueva madura se va volviendo
y mientras la cigarra de la noche nueva ya duerme después de su canto viejo
aquí los carros se van extinguiendo, y los ruidos cesan poco a poco, solo el silencio es interrumpido por un grito, una sirena, una bala
un llanto
o una grosería extraviada
todo es una suma de algo más
mil autos, mil buses, 1 tonelada de humo,
igual a mil cigarras, mil sapos, una tonelada de fragancia del caminante de la noche
todo al final es una suma de algo más
Thursday, February 13, 2020
Friday, August 23, 2019
II
Matías salió a l:30 de la bolera. Los oficinistas pululaban en las calles, con su caminar lento y pausado después de haber almorzado algo especial o medianamente especial pues era día de pago. Daban lástima, con sus costumbres tan arraigadas, una oblea o un helado o algún postre aburrido que los hacía sentir feliz. Iban de aquí para allá sin alejarse mucho de su lugar de trabajo, tal vez 2 o 3 cuadras, no más, les daba temor o pereza; andaban en grupos pequeños si eran oficinistas viejos o grupos grandes si eran recién llegados, se notaba quien era jefe o quien raso, aunque era claro que un sueldo un poco más alto nos los cambiaba mucho, seguían siendo igual de simples y básicos. Él fue alguna vez eso, poco tiempo, quizá un par de meses compartiendo rutinas que terminaron desgastándolo completamente, esos días sentía que había muerto, que olía a cadáver, que entraba todos los días a la misma hora a un mausoleo donde veía tantos cadáveres tranquilos, resignados a quedarse para siempre en un estado de sopor que no les permitía ver más allá de esas paredes o de las de sus rutinas o de las de sus hogares que casi siempre terminaba siendo otro mausoleo que en la mayoría de las ocasiones pagaban durante todas sus miserables vidas.
Cruzó la carrera 68 hacia el parque el Salitre y buscó un sitio desde donde llamar a Héctor. No quería hacerlo, la última vez fue tan difícil y complicada que el dolor lo había acompañado durante más de 2 años. Pero aún así, en su mente seguía zumbando ese mensaje de antes de medio día. La urgencia no era propiamente una característica de Héctor y eso lo inquietó aún más.
Cruzó la carrera 68 hacia el parque el Salitre y buscó un sitio desde donde llamar a Héctor. No quería hacerlo, la última vez fue tan difícil y complicada que el dolor lo había acompañado durante más de 2 años. Pero aún así, en su mente seguía zumbando ese mensaje de antes de medio día. La urgencia no era propiamente una característica de Héctor y eso lo inquietó aún más.
I
Matías salió ese día, algo cargado, muy estresado, muy pesado. Caminó muchas calles, atravesó muchos parques, fumó muchos cigarrillos. Después de varias horas entró a una bolera, tenía algo de dinero así que pidió una hamburguesa doble carne y una cerveza y mientras comía miraba a la gente, había grupos pequeños y otros muy grandes, de 10 o 15 personas. Parecían felices, todos estaban entretenidos en ese ir y devenir de las pesadas bolas sin que importase si lo hacían bien o mal o si tiraban un pin o por el contrario la suerte hacia que terminaran haciendo chuzas. Por un momento quiso hacer parte de uno de esos grupos, como los grupos a los que había pertenecido en la facultad de letras, todos con algún propósito, profundo o no profundo, el grupo de poesía maldita o el de cuento latinoamericano o el de Risk o el de FIFA. Eran o simples o eran complejos o eran de x o y manera. Ahora eso que importaba, ahora todo eso no existía, se había esfumado como el humo de todos esos cigarrillos que se fumó o esa cerveza que se tomó antes de terminar la hamburguesa. Todo tan efímero en los hechos pero tan persistente en su mente. Así cavilaba cuando le escribió Héctor Barreto "Matías, necesito hablar contigo, es urgente"
Friday, August 16, 2019
Desde el edificio gris con ventanas azules
Esa tarde estaba en mi puesto de trabajo que quedaba en el primero piso de un edificio raro que en algunas partes parecía de 2 pisos y en otros de 3 y que era ancho, muy ancho. Mi puesto miraba hacia un jardín, y más allá hacia la portería del edificio y más allá a la calle por donde veía pasar el tráfico y mucho más allá a algunos edificios altos y anchos aunque no tan anchos como el del sitio donde trabajaba. A las 4 y 30 pasadas, como 4 y 44, alcé la vista, por instinto, por alguna razón que no tengo clara, como si me hubieran llamado o gritado desde muy lejos e inmediatamente subí la mirada a uno de los edificios, uno gris con ventanas azules y entonces vi algo que se movía en la terraza, primero pensé en un ave, pero a un ave no la hubiera visto desde esa distancia, afiné más la vista y lo ví más claramente. Tenía chaqueta azul clara, jean, gorra oscura, no distinguía nada más. No sabía si era hombre o mujer, y menos su edad. Parpadeé dos veces, quizá tres y cuando abrí los ojos el sujeto o la tipa se habían lanzado y caía muy rápido bordeando el edificio de 30 o más pisos. Una figura dminuta, como si fuese un ladrillo arrojado desde un rascacielos. No lo ví caer, un bus pasó en ese justo momento. Pero unos segundos más tarde una sirena muy fuerte inundaba el aire. Todo el mundo empezó a asomarse, a murmurar, a salir a la portería a mirar para al final no ver nada, porque seguramente nada quedó, nada reconocible de ese joven o viejo o vieja que vestía una chaqueta azul, un jean y una gorra oscura.
Escuchando la lluvia
Escuchando la lluvia
I Marchas bajo la lluvia
Marchaban bajo la lluvia, una lluvia suave pero intensa, de esas que no te mojan con unas simples pero gordas gotas, sino que poco a poco, con un constante martilleo, te empapa hasta los huesos y nunca permite que tu ropa, tu equipo y todo lo que lleves puesto se seque. Es una lluvia triste, se huele en el ambiente, una lluvia que carga mucho frío, que deja el aire helado haciendo que la nariz duela cuando respiras y que las manos estén tan pálidas como los cielos de otoño y tan congeladas que solo moverlas duele.
Todos intentaban juntarse para darse un poco de calor, algunos sacaban un poco de whisky o cogñac que los calentara un poco y otros ofrecían cigarrillos húmedos a sus compañeros. Era una compañía pobre, que meses antes había quedado encerrada en una bolsa de cientos de kilómetros y que por suerte, pero también por falta de ella, no había sido encontrada ni por el enemigo ni por las tropas aliadas que lograron ingresar a la bolsa en un punto al suroeste de su ubicación. Era una compañía con muy pocas probabilidades de sobrevivir.
Pocos hablaban en esos días, tenían aún provisiones pero eran precavidos con su consumo, no se excedían, comían y tomaban cuando el hambre los acosaba pero tan pronto quedaban repuestos guardaban todo con ahínco, con gran cuidado. El grupo lo tenía a cargo el teniendo Pedraza, pero al final parecía que nadie lo tuviera a cargo, él solo daba algunas instrucciones sobre la marcha diaria, la precaución con la comida y la bebida y unas pocas palabras de ánimo que a medida que pasaba el tiempo eran más escasas. Todos lo respetaban y nadie osaba con retarlo o desobedecerlo, sin embargo él prefería marchar atrás, solo para estar pendiente de cualquier emboscada dejando en el frente a Ramírez que era uno de últimos con algo de ánimo para continuar caminando, oliendo, mirando más allá de los arbustos que les cerraba el paso.
esuchando Have No Fear (Bird York)
Todos intentaban juntarse para darse un poco de calor, algunos sacaban un poco de whisky o cogñac que los calentara un poco y otros ofrecían cigarrillos húmedos a sus compañeros. Era una compañía pobre, que meses antes había quedado encerrada en una bolsa de cientos de kilómetros y que por suerte, pero también por falta de ella, no había sido encontrada ni por el enemigo ni por las tropas aliadas que lograron ingresar a la bolsa en un punto al suroeste de su ubicación. Era una compañía con muy pocas probabilidades de sobrevivir.
Pocos hablaban en esos días, tenían aún provisiones pero eran precavidos con su consumo, no se excedían, comían y tomaban cuando el hambre los acosaba pero tan pronto quedaban repuestos guardaban todo con ahínco, con gran cuidado. El grupo lo tenía a cargo el teniendo Pedraza, pero al final parecía que nadie lo tuviera a cargo, él solo daba algunas instrucciones sobre la marcha diaria, la precaución con la comida y la bebida y unas pocas palabras de ánimo que a medida que pasaba el tiempo eran más escasas. Todos lo respetaban y nadie osaba con retarlo o desobedecerlo, sin embargo él prefería marchar atrás, solo para estar pendiente de cualquier emboscada dejando en el frente a Ramírez que era uno de últimos con algo de ánimo para continuar caminando, oliendo, mirando más allá de los arbustos que les cerraba el paso.
esuchando Have No Fear (Bird York)
Tuesday, September 04, 2018
Un lugar de trabajo
Una calle polvorienta se abre frente a mi
ventana
Mi ventana llena de tierra impide ver
claramente lo que sucede en el exterior
El cielo es gris, con muchas nubes largas que
se extienden por todo el firmamento, como si
de una gran chimenea emanara una gran humareda
clara y sin gracia
Algunas voces monótonas se entrecruzan a cada
uno de mis lados
El cielo sigue igual, sin dejar ingresar rayos
profundos y definidos sobre las calles secas y
llenas de tierra.
Las ventanas son solo el reflejo de las calles
que con huecos profundos e insalvables van
pasando entre los edificios negros y sucios.
Aquí dentro no hay calles, y quizá menos
polvo,
pero las paredes, los escritorios, los baños y
pasillos son tan fríos y secos como la calle
que pasa frente a mi ventana llena de tierra.
ventana
Mi ventana llena de tierra impide ver
claramente lo que sucede en el exterior
El cielo es gris, con muchas nubes largas que
se extienden por todo el firmamento, como si
de una gran chimenea emanara una gran humareda
clara y sin gracia
Algunas voces monótonas se entrecruzan a cada
uno de mis lados
El cielo sigue igual, sin dejar ingresar rayos
profundos y definidos sobre las calles secas y
llenas de tierra.
Las ventanas son solo el reflejo de las calles
que con huecos profundos e insalvables van
pasando entre los edificios negros y sucios.
Aquí dentro no hay calles, y quizá menos
polvo,
pero las paredes, los escritorios, los baños y
pasillos son tan fríos y secos como la calle
que pasa frente a mi ventana llena de tierra.
Friday, August 17, 2018
Pasa el tiempo
La luz del sol que a veces cambia, clara y suave en la mañana, oscura y dura cuando la noche llega
no muchas horas pasan entre una y la otra, no muchas cosas suceden entre la frescura y la madurez
El tiempo pasa y los segundos arrastrados por las horas no dice mucho sobre lo que pasa
El tiempo pasa y solo en los relojes se ve como pasa, y en las arrugas de aquella señora que mira por la ventana, y en las copas de los árboles que a veces están y otras veces se van, y en las flores que adornan la maceta de mi edificio.
Los calendarios ahí están, pasan y pasan, mes tras mes, año tras año, son papeles, son casillas con números, son días sombreados de un color especial seguidos de otros que parecen no tener nada anormal. Así el tiempo pasa y un día solo será el reloj sobre la mesa de noche deteniéndose cuando la cuerda no de más.
no muchas horas pasan entre una y la otra, no muchas cosas suceden entre la frescura y la madurez
El tiempo pasa y los segundos arrastrados por las horas no dice mucho sobre lo que pasa
El tiempo pasa y solo en los relojes se ve como pasa, y en las arrugas de aquella señora que mira por la ventana, y en las copas de los árboles que a veces están y otras veces se van, y en las flores que adornan la maceta de mi edificio.
Los calendarios ahí están, pasan y pasan, mes tras mes, año tras año, son papeles, son casillas con números, son días sombreados de un color especial seguidos de otros que parecen no tener nada anormal. Así el tiempo pasa y un día solo será el reloj sobre la mesa de noche deteniéndose cuando la cuerda no de más.
Tuesday, February 21, 2017
El muro
A las 5:00 a.m. se levantaba todos los días Ernesto Gutiérrez.
Tenía que llegar a las 7 a.m. a su trabajo que quedaba a unos 15 kms. de su
casa, en el extremo occidental de la ciudad, por donde el río Bogotá pasaba
entre lotes baldíos, dejando un olor nauseabundo e inmundo. Ya se había
acostumbrado a ese olor y a veces pensaba que tal vez un día lo llegaría a
extrañar. Como venía diciendo, a las 5 a.m. se paraba rápido de su cama, sin
una pizca de pereza, se enjuagaba la cara, los brazos, el cuello y los hombros
en el baño improvisado que había podido construir una semana atrás en una humilde
casa que poco a poco había podido levantar hacía ya 10 años. Primero empezó con una habitación, luego puso
un mesón con un lavaplatos que le habían regalado, luego otra habitación para
los niños y así de ladrillo en
ladrillo y muy lentamente Ernesto tenía
cuatro paredes, muy sencillas, muy diferentes a las paredes que veía en el
sitio donde trabajaba, pero al fin y al cabo sus paredes. Con él vivían sus 3 hijos, ya todos habían
pasado la infancia que por lo demás no había sido sencilla, llena de necesidades,
de discusiones, de carencias, de lágrimas saladas, muchas lágrimas saladas.
Pero lo habían superado a punta de algo que ahora poco se ve, hallando en medio
de temas triviales, de trastos sin uso
que a los ojos de muchos otros podrían ser solo basura, pequeñas cosas que los
unían y les daban esperanza en medio de todos esos problemas, porque Ernesto
tenía ese atributo que tan pocos seres humanos tienen, ese atributo que les
permitía sonreír en medio de un barrizal, ver colores donde el hambre y la tristeza
solo dejan negrura y oscuridad, proponer un juego cuando todos los juguetes
estaban rotos o tal vez ni siquiera había. Tantas navidades así, tantos
cumpleaños así, con una torta de 3000 pesos que él decoraba con baratijas y
sobre la cual ponía cualquier cosa parecida a una vela para que sus hijos
siempre tuvieran en la cabeza el recuerdo de que su padre no había olvidado las
fiestas que para todos eran importantes. Pero no todos soportaron eso,
Consuelo, su esposa, que lloraba casi a diario y sufría como nadie esa
situación de pobreza, a los 3 años de
nacer Valentina, la menor de los tres hijos, se llevó en una maleta las pocas
pertenencias que tenía dejando solo una nota escueta donde le reprochaba a su
marido su incapacidad para conseguir un mejor empleo. En sus momentos de furia
lo llamaba cobarde, falto de pantalones,
blandengue. En la carta que dejó volvió a repetirlo con claro desprecio:
"Por esa falta de pantalones somos así de pobres mientras el resto de mi
familia si surge. Tenía que fijarme en un blandengue y cobarde, pero menos mal
me doy cuenta ahora porque este infierno no hubiera podido haberlo aguantado
más. Adiós y espero no deje morir de hambre a mis hijos. Ah y no me busque, no
quiero volver a verlo". Claramente él sabía que había cometido errores,
que a veces gritó, a veces lloró, a
veces se desesperó, pero también tenían muy claro en su cabeza que siempre la
amó, que nunca vaciló sobre ese amor y que trató de esforzarse al máximo en
darle algo mejor. A las 6 ya todos estaba listos, salieron al mismo tiempo,
Valentina en un alimentador que la acercaba a la troncal más cercana, José y
Juan en bicicleta tomaban ruta por calles destapadas hasta encontrar el carril
de la cicloruta y él tomaba un bus destartalado, de los pocos que quedaban en
la ciudad, que lo dejaba a a unas 15 cuadras de la obra donde estaba trabajando
desde hacía 18 meses. Llegó a tiempo, 2 minutos antes de las 7. Jorge, uno de los capataces de la obra lo
saludó eufóricamente "siempre a tiempo Ernesto, sabe hermano que no
recuerdo haberlo visto llegar ni un minuto tarde en todos estos meses".
Estaba sonriente, como pocas veces, y eso era raro porque Jorge era un tipo
serio, a veces pasaba de amargado. Reunió a su equipo de obreros ofreciéndoles
descansar sobre unos bultos de cemento que estaba amontonados en una esquina de
la construcción. "Hoy ya por fin vamos a terminar ese muro que pidieron
los arquitectos, se que ha sido jarta su construcción, esa parte del lote es
muy irregular pero ellos ven eso y me dijeron que si lo terminamos antes de las
4 p.m. que viene uno de los gerentes de la empresa, nos dan una platica extra,
si no estoy mal 250 mil pesos extra en la quincena para cada uno. Entonces que
el almuerzo sea solamente de 10 minutos. ¿de acuerdo?". Todos se miraron
entusiasmados, 250 mil pesos era bastante dinero, casi la mitad de lo que le
llegaba en una quincena. Y a cambio de recostarse 40 minutos a la hora del
almuerzo valía la pena el esfuerzo. Ernesto empezó a imaginar lo que podría
comprar. Por fin un mercado decente o quizá zapatos para sus hijos, de 40 mil
pesos, había visto una promoción en un almacén que quedaba a unos 15 minutos de
su casa. Zapatos para sus hijos y un refuerzo para el mercado. "Y otra
cosa que quería decirles muchachos", Jorge interrumpió los sueños de todos
los obreros. "Ustedes saben que esta obra la acabamos en un mes y los
dueños del proyectos están felices, si entregamos todo a tiempo los arquitectos
garantizan que nos quedamos todos trabajando en un nuevo edificio de la constructora,
pero lo mejor, nos aumentan el salario 15%". Todos se miraron entre
contentos y confundidos. La mayoría no sabía multiplicar o sacar una cuenta con
porcentajes. Miguel Pachón, uno de los obreros más viejos se paró de manera
tímida y preguntó: "Cuánto es eso don Jorge?". El capataz sonrió
ampliamente, y dijo "por ahí unos 150 mil o 200 mil pesos para cada
uno". Ahora solo había caras de
esperanza, de sueños, de ilusiones. Volvió a interrumpirlos su capataz
"pero entonces arranquemos muchachos, que ya son casi las 7 y media".
Arrancaron con entusiasmo, más felices que otras veces,
ordenados, concentrados en terminar ese muro interminable mientras el sol
picante de Bogotá se reflejaba fuertemente en sus rostros curtidos. Cada uno
tenía sueños en sus cabezas, mercados, un regalo para sus hijos, o para sus
esposas, o quizá una ayuda para sus padres envejecidos o tal vez la bicicleta
que necesitaban para transportarse en el día a día. Así pasó casi toda la
jornada, entre risas sinceras y rápidas que no desviaban la atención de los
trabajadores. Jorge se acercó al muro faltando 15 minutos para las 4, ya solo
faltaba un trozo por adoquinar. Y allí estaba Ernesto, sonriente, con la misma
abnegación absoluta con la que lo conoció el capataz el día que lo contrató, dando
los últimos retoques de la parte que le correspondía. "Ya casi termina
Ernesto, muy bien, justo a tiempo, como es usted siempre". Ernesto, subido
sobre un andamio, con su traje lleno de
cemento y polvo sintió un zumbido, y luego un movimiento que crecía poco a
poco. Cuando puso el último ladrillo del gran muro que rodeaba el edificio de
apartamentos de 3.900 millones de pesos, en pocos segundos, como piezas de
dominó, todo lo que habían hecho la última semana se vino abajo, toneladas de
cemento, de ladrillos, de concreto, de sueños y esperanzas. Ernesto vio todo
eso en 2 segundos y sus hijos como un relámpago pasaron por allí y Consuelo lo
volvió a mirar como alguna vez lo había visto, con amor, con una sonrisa fuerte
y sincera. Sintió el peso sobre su cabeza, muy rápido, un grito ahogado que no
escuchó y vio a sus padres jóvenes que
lo volvieron a cargar en sus brazos, allá entre todos esos árboles de mango que
él recordaba aún en sueños. El estruendo
dejó a todos atónitos y asustados, el Gerente se asomó por la ventana de su
auto, Jorge se arrodilló sobre los escombros, nadie dijo nada, nadie gritó,
nadie se movió, todos miraban y miraban pero nadie se atrevía a decirlo, a
reconocerlo.
Wednesday, December 14, 2016
Nadar
El agua de la piscina, sumergirme dentro de ti.
El calor del agua, como cuando estoy en tu interior.
Sentir que me ahogo, en el éxtasis de nuestro amor.
Los brazos duelen, cuando me atrapas entre los tuyos.
Las piernas que no pueden patalear más, porque las enredas con tus pies.
Un nuevo estilo, después de libre, de pecho, Un estilo que hicimos,
sin técnica preconcebida, sin maestros, sin práctica.
Sumergirnos, sentir que nos ahogamos, sentir la llegada como cuando salimos del agua
y tomamos de nuevo aire que nos devuelve a una vida, una vida sin ti.
El calor del agua, como cuando estoy en tu interior.
Sentir que me ahogo, en el éxtasis de nuestro amor.
Los brazos duelen, cuando me atrapas entre los tuyos.
Las piernas que no pueden patalear más, porque las enredas con tus pies.
Un nuevo estilo, después de libre, de pecho, Un estilo que hicimos,
sin técnica preconcebida, sin maestros, sin práctica.
Sumergirnos, sentir que nos ahogamos, sentir la llegada como cuando salimos del agua
y tomamos de nuevo aire que nos devuelve a una vida, una vida sin ti.
Tuesday, November 22, 2016
03-05-2016
Pero antes de todo eso quisiera salir de esta jaula, y tirarme en una cama, dormir, ver televisión hasta hartarme, irme a una piscina, tomar un café mirando el horizonte, volver a dormir, ir a cine, una, dos, tres veces, tomar un vino, o dos, y luego una jarra de cerveza, comer, vomitar si me siento mal, repetir que no lo volveré a hacer, acostarme y luego levantarme en medio de la montaña, respirar el frío del lago, sentir el viento en mi brazos y en mis piernas y luego sumergirme en las olas de mares claros y luego en mares oscuros y salvajes, y sentir que me ahogo para luego ser devuelto a la superficie polvorienta por una mantaraya gigante.
Escuchando una de Skid Row que no conocía
Pero antes de todo eso quisiera salir de esta jaula, y tirarme en una cama, dormir, ver televisión hasta hartarme, irme a una piscina, tomar un café mirando el horizonte, volver a dormir, ir a cine, una, dos, tres veces, tomar un vino, o dos, y luego una jarra de cerveza, comer, vomitar si me siento mal, repetir que no lo volveré a hacer, acostarme y luego levantarme en medio de la montaña, respirar el frío del lago, sentir el viento en mi brazos y en mis piernas y luego sumergirme en las olas de mares claros y luego en mares oscuros y salvajes, y sentir que me ahogo para luego ser devuelto a la superficie polvorienta por una mantaraya gigante.
Escuchando una de Skid Row que no conocía
Tuesday, October 11, 2016
Y el tiempo pasa, y aún dentro de la celda. No queremos salir, no podemos salir.
"Tired of lying in the sunshine staying home to watch the rain.
You are young and life is long and there is time to kill today.
And then one day you find ten years have got behind you.
No one told you when to run, you missed the starting gun. "
De Time By Pink Floyd
You are young and life is long and there is time to kill today.
And then one day you find ten years have got behind you.
No one told you when to run, you missed the starting gun. "
De Time By Pink Floyd
11/10/2016
la impresora queda a mi lado
todo el día imprime
imprime mucho
es una máquina
entiende un idioma
un protocolo, si queremos ser más exactos
fue programada para hacer ciertas cosas
no se mueve
no se puede comunicar con otras impresoras
solo recibe órdenes
una hoja, 100 hojas, a color, en blanco y negro, doble cara
y así se la pasa todo el día
yo veo todos mis conocidos en oficinas
a mi lado,
los que están en otro edificio
los que tienen hijos
y los que no lo tienen
y son iguales a la impresora
yo soy como la impresora
fui programado para hacer algo específico
día a día puedo aprender nuevas cosas para hacer eso que me piden
estudio un pregrado, una maestría, un doctorado, una certificación, muchas certificaciones,
y me pagan por eso
y eso que me pagan lo gasto en algo que hacen otros
el de la caja del supermercado
y el del taller
el de la fábrica de muebles
y así todos en círculos
consumiendo el planeta
sin nada de conciencia
repitiendo
imprimiendo las órdenes que nos dan
esperando que pase el reloj
que llegue el fin de semana
las vacacoines
la noche, la muerte
hoy la tarde estará adormecida por un partido de fútbol
las conciencias estarán alineadas con un espectáculo
y mañana será todo igual
más viejos
con menos tiempo para reaccionar y para vivir, si eso pudiese hacerse claro
todo el día imprime
imprime mucho
es una máquina
entiende un idioma
un protocolo, si queremos ser más exactos
fue programada para hacer ciertas cosas
no se mueve
no se puede comunicar con otras impresoras
solo recibe órdenes
una hoja, 100 hojas, a color, en blanco y negro, doble cara
y así se la pasa todo el día
yo veo todos mis conocidos en oficinas
a mi lado,
los que están en otro edificio
los que tienen hijos
y los que no lo tienen
y son iguales a la impresora
yo soy como la impresora
fui programado para hacer algo específico
día a día puedo aprender nuevas cosas para hacer eso que me piden
estudio un pregrado, una maestría, un doctorado, una certificación, muchas certificaciones,
y me pagan por eso
y eso que me pagan lo gasto en algo que hacen otros
el de la caja del supermercado
y el del taller
el de la fábrica de muebles
y así todos en círculos
consumiendo el planeta
sin nada de conciencia
repitiendo
imprimiendo las órdenes que nos dan
esperando que pase el reloj
que llegue el fin de semana
las vacacoines
la noche, la muerte
hoy la tarde estará adormecida por un partido de fútbol
las conciencias estarán alineadas con un espectáculo
y mañana será todo igual
más viejos
con menos tiempo para reaccionar y para vivir, si eso pudiese hacerse claro
Wednesday, October 05, 2016
La vanidad
hoy vi la ciudad fea, la gente fea, hoy estoy cargado de apatía, no le tengo mucho fe a esta humanidad, es como trasladar todas esas fealdades que nos muestran los libros a esta gris realidad. La mezquindad que nos muestran en juego de tronos, lo que nos muestra posteguillo en sus libros sobre los emperadores, lo que maupassant y ribeyro mostraban en sus cuentos o tolstoi o dostovieski, solo estamos ante una muestra más de la perdurable condición humana, la más notable, la menos imperecedera. No nos debemos aterrar de esto que pasó porque al final va a seguir ocurriendo durante toda la existencia de esta raza así existan voces que se nieguen a eso y que lo denuncien y que promuevan su eliminación. Vuelvo siempre a recordar esa frase celebre y cierta que decían en el abogado del diablo, "vanity, definitely, my favourite sin"
hoy vi la ciudad fea, la gente fea, hoy estoy cargado de apatía, no le tengo mucho fe a esta humanidad, es como trasladar todas esas fealdades que nos muestran los libros a esta gris realidad. La mezquindad que nos muestran en juego de tronos, lo que nos muestra posteguillo en sus libros sobre los emperadores, lo que maupassant y ribeyro mostraban en sus cuentos o tolstoi o dostovieski, solo estamos ante una muestra más de la perdurable condición humana, la más notable, la menos imperecedera. No nos debemos aterrar de esto que pasó porque al final va a seguir ocurriendo durante toda la existencia de esta raza así existan voces que se nieguen a eso y que lo denuncien y que promuevan su eliminación. Vuelvo siempre a recordar esa frase celebre y cierta que decían en el abogado del diablo, "vanity, definitely, my favourite sin"
Tuesday, April 07, 2015
Los caminos que no llevan a ningún lado
El caminante huía de una historia triste, de una mujer que lo había sometido a la derrota una y otra vez, noche tras noche, al despuntar el día o cuando la luna mojaba el cielo con su luz. Que amargado fue el caminante en esa celda que se había autoimpuesto, la comida había perdido su sabor y su aroma, las flores no valían la pena, el agua fresca era casi como un veneno que heria su garganta que siempre estaba reseca.
Wednesday, November 12, 2014
fragmento de despedida
Desgraciados aquellos
que nunca conocerán el corazón de la tierra.
Yo, gracías a Dios, encontré en ustedes
las pistas para hallarlo en los laberintos de la oscuridad
Escrito el 19/01/2008 cuando renunciaba para avocarme a la literatura. Proyecto Fallido.
que nunca conocerán el corazón de la tierra.
Yo, gracías a Dios, encontré en ustedes
las pistas para hallarlo en los laberintos de la oscuridad
Escrito el 19/01/2008 cuando renunciaba para avocarme a la literatura. Proyecto Fallido.
Thursday, October 16, 2014
la gitana
La gitana batió sus alas llenando de colores la
oscuridad del caminante. Este extasiado la mira, la observa, la detalla,
le sonríe, suspira, siente como su corazón se agita fuertemente. Su
túnel deja de existir por un breve momento.
31 de julio de 2014
31 de julio de 2014
Thursday, September 18, 2014
el camino del sol
"un trueno sonó y pude volar por tierras montañas y
el mar la, vida sentí oh dentro de mi y el viento pude acariciar y
descendi sobre el desierto y un ser superior me dijo del centro sagrado, ¡Por el camino del sol!"
Monday, August 25, 2014
Disociador
Yo me quedaba viendo a Matías y me decía "Este no es ese sujeto simpatico, de amigos, de bohemia con muchos amigos literatos, pintores, músicos. De esos a los que en el lanzamiento de sus libros va mucha gente, conocida o desconocida, los que posan abrazados con esos cómplices de borracheras y letras y peomas y marihuana". Me sentía abatadida estando allí en Luvina, en el lanzamiento de un libro simple y tonto de un escritor con muchos amigos pero con poco talento. ¿cómo Matías se había autoexiliado de ese mundo? ¿cómo demonios iba a dar a conocer su libro si era detestado en esos círculos de artistas? En ese momento de reflexiones Carmén se me acerca, me ofrece una copa de vino y me susurra al oído. "Querida no mereces seguir así por ese disociador, aquí están tus amigos, tu familia y hasta quizá tu verdadero amor". La miré fijamente pero no supe que responderle.
Wednesday, August 20, 2014
Cocos
Hay cosas que nunca podremos cambiar, por ejemplo
miro la palmera que me acompaña todos los días todo el día y se que sus
cocos, que a veces bajan y a veces nunca caen, siempre tendrán una piel
dura y áspera. Quizá sea cuestión de aceptar que no sea fácil llegar a
su agua y a su piel suave, quizá a veces queremos que fuera más sencillo
pelarlos, pero nada puede hacerse, el coco seguirá siendo un fruto duro
y esquivo
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