Monday, August 25, 2014

Disociador

Yo me quedaba viendo a Matías  y me decía "Este no es  ese sujeto simpatico, de amigos, de bohemia con muchos amigos literatos, pintores, músicos. De esos a los que en el lanzamiento de sus libros va mucha gente, conocida o desconocida, los que posan abrazados con esos cómplices de borracheras y letras y peomas y marihuana". Me sentía abatadida estando allí en Luvina, en el lanzamiento de un libro simple y tonto de un escritor con muchos amigos pero con poco talento. ¿cómo Matías se había autoexiliado de ese mundo? ¿cómo demonios iba a dar a conocer su libro si era detestado en esos círculos de artistas? En ese momento de reflexiones Carmén se me acerca, me ofrece una copa de vino y me susurra al oído. "Querida no mereces seguir así por ese disociador, aquí están tus amigos, tu familia y hasta quizá tu verdadero amor". La miré fijamente pero no supe que responderle.

Wednesday, August 20, 2014

Cocos

Hay cosas que nunca podremos cambiar, por ejemplo miro la palmera que me acompaña todos los días todo el día y se que sus cocos, que a veces bajan y a veces nunca caen, siempre tendrán una piel dura y áspera. Quizá sea cuestión de aceptar que no sea fácil llegar a su agua y a su piel suave, quizá a veces queremos que fuera más sencillo pelarlos, pero nada puede hacerse, el coco seguirá siendo un fruto duro y esquivo

Tuesday, August 12, 2014

Acacia Japonesa

Conocí un árbol la acacia japonesa
Que con ese nombre pensaría uno que es de Japón
Pero resultó siendo de Australia
Eran altas, otras más pequeñas, frondosas, y de ellas colgaban frutos rojos, muy pequeños, como el tamaño de una uva pasa,
Es extraño pero pocos se detienen a mirar muchos los árboles en la ciudad, por pensar que son mobiliario de las calles o cosas que siempre han estado y estarán allí

Friday, September 20, 2013

Así empieza

Cerró el libro con ira profunda. El acomodador de la biblioteca lo miró de soslayo, pero luego bajó la cabeza cuando él le lanzó una mirada fulminante. Era imposible que ese mediocre hay publicado su primer libro de cuentos. No tenía nada original en la universidad, pasaba raspando todas las materias y talleres de creación literaria, ningún profesor tenía mucha fe en él salvo por los comentarios que algunos hacían acerca de su disciplina para estudiar lo que era obvio que no debería haber estudiado. Pero ahora resultaba con un premio bajo el brazo y un tiraje inicial de 1000 ejemplares de ese amasijo de tripas desornedas y mololientes de lo que pretendía llamar "Colección de Cuentos". Lo peor de todo, bajo una editorial importante y grande que hacía que ese esperpento estuviera en los mostradores de las liberías más grandes del país. Se mordió la lengua y sangró, poco, pero el líquido herrumbroso ya cubría todo su paladar. Tragó pero su desprecio no bajaba, al contrario, empezó a ser la fuente de muchas ideas que poco a poco, día tras día, fueron enrollándose de manera lenta pero concreta en un plan horrendo. Eso aún no lo sabía, desde su silla en la biblioteca no concebía un plan, no pensaba ordenadamente y tampoco preveía los alcances que éste iba a tener. 

Thursday, March 21, 2013

tu sonrisa y tus lágrimas

Si fueras una sonrisa o una risa ¿cuál crees que serías?
una bonachona?, o una estruendosa y abrumadora?
o quizá una delicada, como una gota de agua?
o tal vez una blanda como una suave mañana?

Si me asomo dentro de ti pensaría que serías la de un árbol como barbol
pero en otros días tan dulce como un masmelo y más tierna que 200 pomelos.
A veces como el hilito de un riachuelo virgen
y otras, las más, como las piedras chocando contra el mar

cuál serías si fueras risa? si lo fueras no sabría
o no lo intuiría tan fácilmente, tan solo lo sospecharía.
Pero ahora que lo pienso eres risa y sonrisa
eres tormenta y rocío
calor, nieve, desierto,
fuente, fruta y carne
clamor del cielo y redención del infierno

Eres aquello que ni siquiera veo
y todo lo que miro en el firmamento
y bajo mis pies, cuando paso
y solo veo cientos de entierros.  

Si definitivamente fueras risa o sonrisa, ¿eso que importaría?
aún cuando de ti solo brazas de fuego salieran
o chorros de congelada agua
dispuesto a esperar por ti,
por nubes blancas en tu cara
los años quizá se acabaran
pero desde la tumba más extraña
allí estaría esperándote hasta el fin.


escuchando mentira de Manu y La llorona de Chavela V.

Monday, November 12, 2012

Sin dinero para viajar

No tenía dinero para viajar, así que compré un globo terraqueo, una guía de viajes y cientos de libros (en su mayoría usados) de todos los países en donde hubiese autores traducidos al español. Solo literatura, obviamente. Quizá tendría suerte con que algunos de ellos también hubieran visitado zonas del mundo sin autores propios o no tan conocidos para tener el privilegio de la traducción.

Sunday, October 28, 2012

Solo una cámara a color

Entré ese día a la oficina bancaria con bastante temor, mi espalda estaba empapada y mi frente mostraba gotitas diminutas de sudor, perlas transparentes que de vez en cuando se deslizaban por mis sienes. "tengo que hacerlo" me dije a mi mismo. Saqué una servilleta que tenía dentro del bolsillo de la camisa, lo pasé por mi frente y mis patillas esperando que brotara menos sudor. Estaba a 10 pasos de los asesores y a 15 de la directora. A mi lado derecho el único vigilante del local se adormecía recostado en la barra donde se firman los documentos. Tres cámaras dispuestas en cada uno de los costados del salón eran el único estorbo del que habría que deshacerse con sumo cuidado, viéndolas con más detalle se alcanzaba uno a percatar de que solo una de ellas era realmente moderna, las otras dos emitirían imágenes a blanco y negro y con una pobre resolución. Pero aún no había planeado como eliminarlas, ni tampoco como minimizar al vigilante y a las dos asesores y a su directora de turno. Creo que ni siquiera tendría que preocuparme de eso. Seguí caminando lentamente, sin colas era el primero de la fila, el cajero principal me invitó a seguir, "siga" dijo con voz mecánica, terminé de dar mis últimos 5 pasos, y antes de llegar al mostrador, con el pecho y la espalda totalmente humedos, la frente chorreando goterones de agua salada, y la manos totalmente entumecidas, emití un leve sonido y caí de bruces en el piso brillante de cerámica clara. Alcancé a escuchar como un grito seco salió de la boca del cajero y como el vigilante se acercaba rápidamente para soccorrerme. Mi trabajo ya estaba hecho, ahora seguía el turno de Esteban.

Sunday, August 12, 2012

El día que nos graduamos prometimos vernos en un par de años en la plazoleta donde habíamos estado durante todo ese último año. Y asi fue. Todos llegaron, diferentes eso si, algunos con el pelo más largo, otros con barba, otros con bebes en los brazos, otros llegaban en autos, algunos otros con personas que nunca había visto, otros con bastantes fotos y muchos otros con invitaciones recién impresas para sus grados o sus matrimonios, o los bautizos de sus hijos. Cuando se saludaron voltearon a mirar hacia donde yo estaba, pero solo fue algo pasajero, al cabo de un rato volvieron con sus historias y sus sonrisas y sus planes futuros; solo Carlos Arturo, que se veía un poco extraño entre todos ellos, preguntó si alguien me había vuelto a ver. No recibió ninguna respuesta. Luego él también se olvidó de eso y trató de seguir el hilo de una de las miles de conversaciones que giraban a mi alrededor.

Wednesday, May 16, 2012

Anacronismo

Nunca ha sido fácil ser yo, casi siempre he querido estar en otro sitio al que estoy. Hoy por ejemplo quise estar todo el tiempo en la plaza de bolívar, viendo la gente, escuchando las palomas, las campanitas de los carros de helado, las risas, los mensajes por megáfono de los que siempre han estado allí y siempre estarán, sintiendo el tenue calor del sol a la vez que el viento frío se va metiendo por los costados de la camisa. Estuve algunos minutos, en la tarde, cuando las personas ya no tienen tanto afán y los solitarios empiezan a deambular buscando lo que nunca hallarán; y también estuve en la mañana, momento en el que se ven menos niños y aún se alcanzan a oler los perfumes recién aplicados sobre cuellos y manos. En ambos momentos están los fotógrafos, las palomas y las llamas y también los caballitos de juguete que sirven de fondo en las instantáneas que ahora son digitales. Recordé automáticamente, viendo una mujer joven con vestimenta de oficina, cuando a esa hora iba tomado de la mano de mi madre y entrábamos al Tía, y veía tantos y tan variados dulces, y a veces me compraba unas frunas o a veces una colombina y hacia las 6 de la tarde o 7 de noche, cuando ya estaba todo oscuro, salíamos a la 10a y esperábamos ansiósamente bus o buseta en medio de todos los grandes a los cuales yo ni veía, solitarios como estaban todos mientras esperaban su medio de volver a casa. Me alegraba enórmente cuando aparecía la buseta en medio de todo ese ruido y miedo, porque me daba temor, por la oscuridad, y por tantas personas, y por los mendigos que pasaban por nuestro lado. Ahora no se si todos ellos estarán vivos, o si me recordarán, o si por la mente se les pasará esos instantes o si quizá sueñen volver a esa juventud arrebatada, pasajera, remota. Vuelvo a la oficina, donde todos se me hacen desconocidos, donde cada cual tiene sus líos, sus alegrías, sus frustraciones. Los miro y noto como nadie se percata de que los miro. Se escuchan murmullos de conversaciones telefónicas, la impresora que casi siempre duerme, salvo en épocas de facturación, calla, la luz titilante de la alarma nocturna parpadea de vez en cuando, los monitores de los computadores se roban toda la atención, las paredes blancas reflejan la luz clara de los tubos halógenos, sin contrastes, sin gracia, el ventilador que nuca se prende se ve silencioso encima de una mesa. El reloj sigue caminando tan rápido como el tecleo de las cientos de digitaciones que se escuchan tenues. Toso, pero nadie me voltea a mirar, quizá podría hasta morir encima de esta mesa y solo el aroma atípico generaría ciertas sospechas. A. se levanta y con su fuerte tono de tono de voz me desconcentra y desconcentra a algunos otros que están muy cerca. Pero nada más, solo fue algo pasajero, vuelve a sentarse y se pierde entre el brillo de la pantalla. Mi mente regresa a la plaza de bolívar, a las frunas, a la falda de mi mamá que era igual de la falda de la joven que vi hace un momento. No estoy tan seguro de que ahora sea mejor que antes, diferente como dicen por ahí, pero esa diferencia me causa cierta desazón de la que no vislumbro nada. Nada. Solo recuerdos.

Tuesday, January 31, 2012

Sentimientos Encontrados

El calor abrasador del verano de hemisferio norte aburría a Emile tanto como el frío meridional a Fredo. Los dos, impacientes, poco tolersables y nada inclinados  a soportar los excesos y a estar conformes con las cosas tal como se las planteaba el mundo,  planearon evadir las condiciones que dominaban sus hogares para las próximas vacaciones. Fredo ya estaba hasta los tuétanos con la nieve y la brisa helada que azotaba el pequeño barrio Piedras Blancas en Santiago de Chile, de igual manera Emile no aguantaba más los 38 grados a los que hervía París,  por lo tanto la mejor idea era la de renovar su ropero por un par de meses buscando mermar la continua desazón de esa época del año. Seguramente esa sería por fin la cura que tanto anhelaban

Thursday, December 29, 2011

Toyota Fortuner

Era un fotógrafo que no parecía fotógrafo, olvidaba la cámara a menudo en mi casa o en mi oficina,  las pilas siempre estaban descargadas y el cargador refundido,  otra veces la memoria estaba llena y no tenía una de repuesto que me permitiera tomar una de esas imágenes que sabemos no volverán. Pero aún así, era un fotógrafo, tomaba miles de instantaneas con mi mirada,  la mujer que reposaba sobre su mula, el oficinista que corría apurado hacia su oficina, el comerciante que despreocupado miraba con gozo desde las puertas de su exitoso almacen, la mujer atareado con paquetes que sudaba a borbotones, el perro desgarbado que esperaba con resignación algún sobrado en la entrada de un restaurante. Amaba ver a la gente, pero también lo odiaba, y lloraba y otras veces el corazón se me salía de la emoción cuando una escena, un minicuadro de la realidad era toda la gratificación a un día lleno de problemas, de sufrimientos. 


Ese día pasó lo de casi siempre, y creo que por eso escribo esto, al no poder mostrar lo que mis ojos vieron. Un hombre delgado, calvo, viejo, pero todavía vigoroso, arrastraba su pesado cargamento, un carro de balineras lleno de cacharros, de chatarra, de lo que para nosotros es basura y para él un enorme tesoro. Iba con un perro peludo, negro con unas pocas manchas negras, cansado, quizá hambriento,con la cola agachada y el hocico seco, pero con la convicción que da la lealtad de seguir hacia donde no se sabe solo por el amor hacia su hombre, su amigo, tal vez el único, su salvador.   Y sobresaliendo de manera surrealista de entre la masa de latas que iban dentro del pobre carro, una placa que decía vehementemente:

La ciudad es un sitio lleno de adversidades, para eso debes tener una Toyota Fortuner

Quedé perplejo ante esa imagen. El hombre seguía movimiendo su viejo carrito, sin hacer caso de lo que llevaba en su cargamento, mirando de soslayo a lado y lado cada vez que pasaba una avenida mirando si su único amigo lo seguía de cerca y no era atropellado paradójicamente por una Toyota Fortuner. Yo me quedé mirando desde un semáforo, callado, viendo esta ciudad que a veces amo pero que también odio.

Tuesday, December 20, 2011

Ríe

me alegra que rías. la vida debería resumirse a eso, decir disparatadas y luego reirse de ellas. A veces creo que una vida llena de hedonismos debería ser la piedra filosofal de nuestras existencias, una vida donde no existieran ni la conciencia, ni los problemas, ni los retos, ni nada de eso. Puro placer, de todo tipo, desde poder hacer el amor con quien quisieras, pasando por la gula más inmensa, hasta golpear y recibir golpes sin chistar nada....una apología a los pecados capitales, eso no sería tan malo.

Monday, December 05, 2011

mensajes del aire

en cada suspiro que doy se escucha tu nombre

Saturday, October 22, 2011

Esta tarde me recuerda aquella tarde de sábado, de alguno de los sábados donde mi mente extraviada se refundía entre sueños, fracasos, ilusiones, imposibles, rostros lejanos, cervezas amargas.

Esta tarde con amenaza de lluvia me trae a mi mente los cigarrillos que inundaban con su humo denso mi vista y mis pulmones y me hacían toser, o sentirme melancólico, o llorar un poco en silencio en medio de la indiferencia del mundo que se cruzaba por mi camino.

Esta tarde fría y nublada me devuelve al pasado donde a esta  hora iniciaba mis travesías por el centro, leía, miraba, escríbía, aunque realmente no hacía ninguna de esas, poco miraba, poco escribía y poco leía, porque intentando hacer todo eso me tropezaba con la torpeza de mi mente, que no era capaz de hacer esas tres cosas al mismo tiempo y bien.

Alguna vez pensé que esas tardes no acabarían o que quedaría condenado a repetirlas durante toda mi vida. Pero se esfumaron y no me di cuenta.

Y quizá las extrañe, o quizá no, quizá solo recuerde y evoque, pero sin querer realmente volver a ellas, aunque tarde como estas me recuerdan la lluvia fría que bajaba por mi cabeza en las tardes de los sábado en la candelaria, o cerca a ella, o más al norte, o más al oeste, y tal vez necesite mojar mis sienes con esas gotas, escuchando en mi viejo walkman las canciones de mis cassettes que ahora reposan en una gaveta olvidada, para volver a ellas y quedarme allí por el resto de mi vida.


esuchando una canción que me recuerda esas tardes, cuando ya la noche entraba y las luces se hacían pequeñas vibraciones en miles de ventanas
 Cenizas, Duncan Dhu

Thursday, September 01, 2011

Donde es...

Está en el riachuelo que baja por la calle silenciosa,
en los ojos acuosos del niño callejero con el rostro sucio,
en las montañas solitarias que nos miran desde el cielo,
en el miedo del perro flaco que intenta cruzar,
por entre carros ruidosos y hollín tóxico.

Está donde el frío y el viento nos obligan a abrigarnos,
donde el pelo revolotea al compás de las copas de los árboles,
donde el silbido del pájaro se confunde con el del la brisa,
donde nuestro cuerpo es polvo y tierra.

Está en la mirada de mi abuelo,
en sus manos resecas y grandes que toman mi mano,
en su andar tosco y plano,
sobre sus zapatos grandes, puntudos y brillantes,
y en sus lagrima cuando la despedida llegaba,
cuando la soledad de nuevo lo abrazaba,
pero yo no estoy ahí,
y quizá por eso lloro,
y quizá por eso extraño,
y quizá por eso el desánimo,
y quizá por eso el caminar lento,
y la tristeza,
y la falta de voluntad,

Wednesday, August 17, 2011

Iris

Iris ama su pelota, la toma entre sus patas, la bota contra la pared, luego al piso y al rato, rápidamente, la  coge con su boca y la vuelve a subir sobre la cama. La ama, y solo piensa en ella y en la comida seca que está a su lado y en el platón del agua que siempre permance casi vacío y en su ruana roja sobre la cual se enrolla en las noches, en las mañanas y en las tardes.
Iris a veces piensa en Tilos, pero solo a veces, no más que lo que recuerda a  su pelota pero si más que lo que evoca a Venus y a Musa a quienes no suele determinar.  Orión le estoraba y le molesta hasta el tuétano, Odín es un gran chico peludo, lindo y extrovertido, pero aparte de esos adjetivos, no le inspira nada más. Bárbara es algo diferente, fue madre como ella, pero ya hace mucho, y aunque comparten esa notoria semejanza, las edades las separan y por ende no se la llevan de a mucho.
Iris, deja su pelta, pasa a la comida y se mete algunas pepas de CatChow a la boca, luego toma agua, unos cuantos lengüetazos y por últmo golpea su pelta café de tela que era antes un ratón, y lo deja en un rincón. Ya es tarde y su ruana roja la espera para una plácida noche.Pero antes, para poder descansar realmente, orina un poco sobre la cama y sale pitada para no ser castigada por su travesura. Al poco rato ya duerme tranquil y sosegadamente.

Escuchando String Quartet No. 4 de Philip Glass

Tuesday, August 16, 2011

16/08/2011

Una paloma agonizante desencajó todo, estaba agazapada al lado de la puerta de una casa, con el plumaje sucio y húmedo, con los ojos cerrados, con el jadeo característico de un moribundo intentando respirar los últimos vapores de vida, con el pico abierto y burbujeante.

Triste escena de la sed que la muerte causa, ignorada por el mundo, sin una pizca de agua que aminorara el sufrimiento de la garganta seca y estéril, sin una gota de compasión, sin lágrimas por la partida hacia el túnel desconocido, sin herencia, ni herederos, sin ritual, ni cánticos. Queda muy lejos las mañanas en la plaza, picoteando y picoteando, y volando de la iglesia al capitolio y de nuevo a la plaza y de nuevo volando, con viento, con la brisa, con el tiempo que no acababa, no era poco, ni mucho, solo era parte de todo, de la felicidad de la libertad, de la alegría de poder volar, y no conocer que las horas pasan, y la sombra cubre con su agonía lo inevitable, lo insalvable.

Tuesday, August 09, 2011

cuando la bolsa se cerró

 Y cuando la bolsa se cerró sobre ellos, el general Paulus supo que estaba solo, ni los Junkers Ju52, ni las ordenes imprecisas de la guarida del lobo, ni el intento de liberación que se prometía por parte del general Eric Von Manstein, iban a salvarlos de la "caldera de fuego", ahora solo dependía de su juicio, que entre cosas, estaba alterado.

Tuesday, August 02, 2011

Mentiras.

"El hombre vestía un traje gris, arrugado, como su rostro que mostraba que su edad rondaba los 60 años. Bigote canoso, pelo corto, crespo, pómulos sobresalientes y labios finos, afilados. No era atractivo, tampoco su vestido estaba bien cuidado y el maletín que llevaba era algo viejo, desteñido. Estaba de pie, acodado en la ventana de atrás del transmilenio, un J23 y hablaba por celular con tranquilidad pero sin elegancia.

"Que cosa tan tremenda, ¿no? de cinco puestos que asignaron cuatro fueron para mujeres, ¡cuatro!, eso es mucho, como si no hubiera hombres más capaces"

El transmilenio arrancó y no alcancé a escuchar nada más, pero ciertamente no terminó muy bien porque un par de mujeres que iban a su lado lo miraron muy mal.

Luego no me interesé más en el sujeto, hasta que a la altura de la estación de La Sabana, por la calle 13, sonó el timbre de un celular, la clásica canción de los Eagles Hotel California. Contestó el sujeto de vestido arrugado y bigote canoso:

- "¿alo?"

Su rostro tuvo un cambio de expresión repentino, como si la llamada fuera inesperada.

-"No señor, si, si señor, si, si, si, desde hace un par de días me encuentro fuera de Bogotá, aja, si, nada importante, pero igual no puedo volver hasta dentro de 10 días más o menos. Claro, yo lo llamo tan pronto llegue. Si señor, si, obvio...Un abrazo y espero su esposa se mejore".

La gente lo miraba, pero él no daba la menor importancia, pareciera que lo tuviera planeado hace mucho o que ya fuera una costumbre pues su frente no sudó, ni su tono de voz cambió, y aparte de su repentino cambio de expresión, nada más sucedió en él. Seguí mirándolo recordando las miles de mentiras que había dicho a lo largo de mi vida "¿así me veré yo, ahora que soy un mejor mentiroso?". Me avergoncé mucho sintiendo mi cara igual de arrugada a la del sujeto, como si cada mentira fuera un cicatriz que se fuera quedando poco a poco en cada centímetro de mi piel.

Al rato llegamos a la estación de La Jiménez, que siempre estaba abarrotada de gente. El sujeto iba alistándose poco a poco y yo también me desacodé y me preparaba para salir del bus cuando de un momento a otro, mientras todos nos hacíamos contra la puerta de salida el sujeto abrió tremendamente los ojos y codeando y empujando intentaba infructuosamente abrirse paso hacia la mitad del bus. El bus paró, abrió las puertas y todos salimos vomitados por cada una de las puertas, incluyendo el hombre de vestido gris arrugado.

-"Señor Pinilla"

Le dijo un hombre de tez muy blanca y pelo muy claro, parecía ruso.
 
-"Pláceme verlo tan pronto en Bogotá, pensé que su estadía en Cúcuta iba a demorarse 10 días más, pero vea, a veces el tiempo pasa muy rápido y no nos damos cuentas de eso. Permítame llevo su maletín, ha de estar usted muy cansado con ese viaje tan largo, todo el tiempo de pie".

Dos hombres muy grandes, demasiado grandes, le cerraron el paso en la puerta de la estación mientras la gente los empujaba sin éxito. Luego lo tomaron de cada uno de los brazos, y de manera muy disimulada lo fueron empujando a la salida de la estación mientras el hombre blanco los seguía desde atrás, llevando el maletín raído.

Salí detrás de ellos pero el tumulto no me dejaba ver mucho hasta que una vez en las registradoras de la entrada oriental vi como pasaban el semáforo de la Jimenez y el hombre ruso, adelante del señor pinilla y los dos hombres gigantes, abría las puertas de una camioneta negra y al poco rato, con todos los sujetos a bordo arrancaba hacia el occidente.

Al otro día, en el espacio leía un título rojo carmesí: "Lo degollaron y luego lo desmembraron" y luego en subtítulos "al lado de sus miembros solo encontraron una maletín negro vacío y un vestido gris que seguramente llevaba puesto al momento de ser asesinado".

Monday, August 01, 2011

El trombón y la flauta traversa.

Venús duerme, cerca de Orión, junto a Mabel, encima de la cama sencilla, del edredón verde de flores rojas. Y sus respiraciones se acompasan como orquesta, fuuu, fuu, canta Orión, cual trombón grande y grueso y más suave como flauta travera trina Venús, casi imperceptible, arrulllando el leve respiro de Mabel, que puede ser violín o a veces viola, o veces trombón, o aveces Venús o a veces Orión.